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Descubriendo el origen de besarse bajo el muérdago

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Los origines de besarse bajo el muérdago en Navidad se remontan al siglo XVII. Se creía que poseía un poder mágico que daba la vida y tenía la habilidad de traer la paz entre los enemigos. En Escandinavia, el muérdago era considerado una planta de paz, bajo la cual los enemigos podían declarar la tregua o un matrimonio que discutiera podría besarse y hacer las paces.

En el siglo XVIII, besarse bajo el muérdago tomó un nuevo significado. Se creía que una joven bajo el muérdago no rechazaría ser besada, y que un beso apasionado podría significar el comienzo de un gran romance. Por el contrario, si una mujer no era besada mientras estaba bajo el muérdago, significaba que no se podría casar durante otro año. No hace falta decir que la Navidad para las chicas jóvenes durante el siglo XVIII estaba tan llena de estrés como de alegría navideña.

Después, tras cada beso bajo el muérdago, el hombre debía arrancar las bayas de la planta.

De acuerdo con la costumbre, el muérdago no debía tocar el suelo desde que es cortado hasta el día de Candelaria (2 de febrero); a veces podía permanecer el resto del año para proteger la casa de los rayos o el fuego, hasta que fuera reemplazado la siguiente víspera de Navidad. La tradición se extendió en todo el mundo angloparlante, aunque es prácticamente desconocida en el resto de Europa. En América se utiliza el Phoradendron serotinum y en Europa el Viscum album.

Origen mitológico y asociaciones
Mito nórdico
Esta costumbre tiene su origen en un mito nórdico relatado en la Edda prosaica, escrita en el siglo XIII por Snorri Sturluson. En la mitología nórdica, Baldur comenzó a tener pesadillas, y su madre Frigg, diosa del amor y que sabía leer sus sueños, vio que su hijo iba a morir. Los dioses se reunieron y listaron las cosas que podían matar a Baldur. Frigg cogió la lista y fue a los nueve mundos para hacer jurar a todos los que estaban en la lista que no harían daño a su hijo. Todos excepto el muérdago, ya que Frigg no lo vio como algo amenazante (hay versiones en las que lo ve demasiado joven para jurar).

Loki buscó algo que matara a Baldur, pero al no encontrarlo, habló con la propia Frigg disfrazado de anciana. La atosigó hasta que confesó. Entonces huyó y cogió una rama de muérdago, con la que hizo una flecha.

Debido a que Frigg había hecho prometer a todos que no dañarían a Baldur, este se creyó invulnerable y pidió a los dioses que le lanzaran todos los objetos dañinos que tuvieran, ya que no le harían nada. Entonces Loki dio la flecha a Höðr, el hermano ciego de Baldur, ayudándolo a disparar. Como era de esperar, la flecha mató a Baldur.


Frigg, aún sabiendo que Baldur estaba condenado, intentó alterar su destino. Tras su muerte intentó rescatarlo del inframundo. En algunas versiones, a partir de entonces el muérdago se convirtió en sagrado ya que Frigg prometió que no se volvería a utilizar como un arma, besando a todos los que estuvieran bajo él. Además, sus lágrimas por la pérdida de su hijo se convirtieron en las bayas blancas de la planta.

Importancia para los druidas

El muérdago era considerado una planta mágica por los druidas, asociándolo, entre otras cosas, con la fertilidad ya que se comparaban sus bayas blancas con el semen. También se consideraba mágico porque permanecía verde todo el año, mientras que otras plantas morían en invierno, teniendo por costumbre llevarlos a sus casas durante el solsticio de invierno. Plinio el viejo ya lo relataba en su Historia natural:

 No hay que pasar por alto tampoco, en este asunto, la admiración de las Galias por el muérdago. Los druidas - así llaman a sus magos - no consideran nada más sagrado que el muérdago y el árbol en que crece, con tal que sea un roble. Ya de por sí eligen los robledales como bosques sagrados, y no llevan a cabo ningún sacrificio sin su follaje, de manera que por esto puede parecer que se han llamado druidas debido a una interpretación griega. En realidad, consideran que todo lo que crece sobre estos robles ha sido enviado del cielo, y que es un signo de que el árbol ha sido elegido por la divinidad misma. Sin embargo, este muérdago se encuentra muy raras veces y, cuando se ha descubierto, se recoge con gran veneración y, ante todo, en el sexto día de la luna, que para ellos constituye el comienzo de los meses y de los años y, después de treinta años, el de una generación, porque la luna tiene ya bastantes fuerzas y no está en la mitad de su curso. En su lengua llaman al muérdago "el que lo cura todo". Después de haber preparado, según sus ritos, un sacrificio y un banquete bajo un árbol, traen dos toros de color blanco, cuyos cuernos se atan entonces por primera vez. Un sacerdote, engalanado con una vestidura blanca, sube al árbol y con una hoz dorada corta el muérdago, que se recoge en un sayo blanco. Inmediatamente después inmolan las víctimas suplicando que el dios haga próspero su don para aquellos a quienes lo ha concedido. Creen que el muérdago, tomado en poción, otorga fecundidad a cualquier animal estéril, y que sirve de remedio contra todos los venenos. Tan grande es la devoción de los pueblos en asuntos generalmente insignificantes.
Plinio el viejo, Historia natural XVI.95
Según Comentario sobre la guerra de las Galias (VI 18, 2) de Julio César, se considera que la ceremonia aquí descrita sucedía el 6 de enero. En el día considerado hoy la víspera de San Juan, los druidas también recogían muérdago con una hoz dorada para iniciar una ceremonia donde se sacrificaban animales y humanos.

Importancia grecorromana

No solo era importante para los druidas, sino que se incorporó en algunos mitos y relatos griegos y romanos. La rama dorada de Eneas, el protagonista de la Eneida de Virgilio, era un muérdago. Eneas fue elegido como el progenitor de los romanos. Eneas decidió visitar el inframundo, pero de camino pasó por un amplio y tenebroso bosque. Dos palomas le guiaron a un árbol con un muérdago. Tomó la rama dorada y con su luz parpadeante fue capaz de pasar a través del bosque. Cuando salió del bosque y le enseñó la rama al barquero del río Estigio, ambos fueron transportados

Fertilidad y primeros besos registrados

Aunque se conocen pocos detalles sobre ellos, se cree que formaba parte de la ceremonia del matrimonio pagano. Los anglosajones conectaron la planta a Freya, la diosa del amor y la fertilidad. Freya es una diosa nórdica con una conexión particular con Frigg sugiriéndose, a pesar de no haberse encontrado pruebas que lo respalden, un origen común. Los anglosajones también llevaron las plantas a sus casas, compartiendo la costumbre de besarse bajo él. El caso documentado más antiguo del beso bajo el muérdago se dio en Inglaterra en el siglo XVI, siendo al parecer una costumbre ya muy popular. A lo largo de los años, esta costumbre tomó muchas formas. En algunas partes de Europa, se consideró una promesa de boda, así como una predicción de un matrimonio feliz, probablemente uno lleno de bendiciones en forma de niños.

Relación con la Navidad, el acebo y el uso de plantas decorativas

El muérdago era una planta con asociación con la fertilidad, lo que llevó a la asociación entre esta y el beso. Pero el muérdago también se relaciona con la Navidad. Esta relación es común con el acebo, una planta de bayas rojas con la que se suele confundir. Por eso, en adelante paso el protagonismo al acebo, aún más asociado con estas fechas.

El acebo (Illex aquifolium) también fue usado por los druidas, ya que, como el muérdago, permanecía verde mientras el sagrado roble perdía sus hojas. Los druidas entonces llevarían ramitas de acebo en sus cabellos. Esta costumbre era común con el muérdago

En el Imperio Romano, durante los Saturnales, una fiesta carnavalesca dedicada a Saturno durante siete días, del 17 al 23 de diciembre, los romanos se intercambiaban ramitas de acebo, entre otras plantas, y engalanaban a la efigie del dios con ellas. Los Saturnales no era una festividad limitada a un lugar de culto, sino que podía ser celebrada en cualquier lugar. Incluso después de eliminarse del calendario oficial continuó como una celebración secular.

El papa Julio I decretó en el siglo IV d.C, que el nacimiento de Jesús debía celebrarse el 25 de diciembre. Se sugieren varias posibilidades para la elección de fecha:
  • Presentar una alternativa a los Saturnales
  • Celebrarlo el día decretado por Aureliano en el 274 d.C. como día de Sol Invictus para conseguir más conversiones manteniendo el día de fiesta.
  • Asumió que Jesús moriría en el aniversario de su concepción, el 25 de marzo durante el siglo III d.C, por lo que su nacimiento serían nueve meses después.
Sea cual fuese la razón, la realidad es que los Saturnales influyeron a las navidades con jaleo, apuestas, comida y bebida en abundancia. Además, también se invertían las jerarquías. Perduraría en la edad media como la llamadas fiesta de los locos o las calendas. Una muestra muy famosa de la fiesta es la escena carnavalesca de Clopin en la película El jorobado de Notredame(1996) de Disney.


Sin embargo, el uso de plantas perennes, como el laurel, no sobrevivió, ya que fue prohibido por el obispo Martín de Braga en torno al año 575 d.C. por ser un símbolo pagano[1][2]. Terminaría así con una costumbre considerada un buen augurio para el año nuevo. No volvería a hablarse de usar plantas como decoraciones navideñas hasta finales del siglo XV en Italia, según Polidoro Virgilio, o en Estrasburgo, según dos testimonios. Sería en Estrasburgo donde un siglo después aparecería uno de los primeros árboles de Navidad. También hay canciones y villancicos durante esta época en Inglaterra que señalan las decoraciones con el acebo, muérdago, hiedra, boj o laurel en las parroquias.

Desde entonces la tradición mantendría su continuidad y convergería el uso de estas plantas perennes. En Europa se usaban dos tipos de acebo. Si era espinoso, anunciaba que el esposo mandaría durante el año siguiente. Si no, sería la esposa. En Inglaterra, los apicultores los colocaban sobre sus colmenas, considerando que zumbaban en honor al niño Jesús.

Como estaba ligado con la idea de la paz y la alegría, se solían resolver disputas bajo el acebo. Si se plantaban cerca de una casa, se decía que alejaba a las brujas y protegía contra las tormentas y los rayos. En la cabecera de la cama, se creía que traía buenos sueños.

Aunque, como he dicho, el acebo y el muérdago no son las únicas plantas asociadas con la Navidad, son las más predominantes. El hecho de colgarlas y la presencia de pequeñas bayas también han facilitado su confusión. Como era una costumbre predominantemente noreuropea, llegaría exclusivamente a Norteamérica, como Acción de Gracias y Halloween. La predominancia de los medios anglosajones han hecho que el resto del mundo también lo asocien con la época navideña. Hoy en día se enfrentan a la flor de Pascua, que tiene una historia independiente, y el abeto como símbolos vegetales de la Navidad.

Resumen

El beso bajo el muérdago tiene un origen mitológico con asociaciones a la fertilidad. Desde tiempos romanos, en torno al solsticio de invierno, se usaban plantas decorativas perennes para augurar un buen año. A pesar de los cambios de celebraciones y prohibiciones, las costumbres se transformaron y sobrevivieron. De esta manera, perduraron, especialmente en el norte de Europa. Por extensión, estas tradiciones llegaron al norte de América. Será a través de los medios que el resto del mundo comenzó a asociar estas plantas con la Navidad


FUENTE: resolviendolaincognita.blogspot.com

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