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Cuando el sexo deja de ser un gusto y se convierte en una obligación

Hoy en día muchos matrimonios o parejas que viven juntas desde hace ya algunos años, observan que su relación va en declive por falta de ...

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Cuando el sexo deja de ser un gusto y se convierte en una obligación



Hoy en día muchos matrimonios o parejas que viven juntas desde hace ya algunos años, observan que su relación va en declive por falta de entendimiento, pero lo que no se han dado cuenta es de que también es por falta de voluntad.

Un hombre y una mujer no solo son diferentes biológicamente sino también de forma mental, hay diferencias anatómicas en áreas del cerebro y de ahí muchas diferencias conductuales en los procesos del enamoramiento y de la evaluación del amor, el amor se identifica, se construye diariamente.

La mujer tiene más conexiones neuronales es por ello que puede hacer varias cosas a la vez, tienen la capacidad de madurar más rápido su corteza prefrontal (madurez, raciocinio) les gusta sentirse amadas, escuchadas y atendidas, como dicen por ahí “la mujer es mas de oído” en cambio el hombre tiene más grasa y más agua en el cerebro, están menos conectados, suelen ser de pocas palabras, entendimiento inmediato, práctico, visual e intenso, su libido casi siempre esta elevado por los altos niveles de testosterona en su cuerpo, de acuerdo a un estudio de la Universidad Estatal de Ohio, en Estados Unidos, especifica que la mayoría de los hombres tienen 19 pensamientos de sexo al día, a diferencia de la mujer que solo tiene 10 pensamientos o menos.

Si tanto hombres como mujeres comprendiéramos las diferencias de actitudes y formas de pensar y actuar, el entendimiento entre ambas partes fluiría sin ningún problema; es decir; si un hombre sabe que la mujer es auditiva y le gusta sentirse escuchada y amada, sería genial que lo hiciera y si una mujer sabe, entiende y comprende que el hombre es visual y sexual, se arreglaría y estaría siempre bonita para gustarle y propiciar los momentos de intimidad y no solo precisamente en estos casos sino en toda la relación de pareja.

¿Pero qué pasa cuando ambos no reciben del otro lo que tanto desean? Vienen las quejas que muchas veces no son comprendidas. Si él no es atento, cariñoso y no  crea en ella un ambiente emocional positivo no se despierta esas ganas de estar cerca  de él y si él no está cerca de su mujer en esa intimidad que tanto desea, llegan las frustraciones, los enojos y en algunos casos el hombre le deja de hablar a la mujer solo porque ella no quiso tener intimidad. Es precisamente ahí cuando muchas mujeres por evitar problemas acceden a la intimidad por obligación y no por gusto y  por amor, viene el principio del fin de una relación que puede ir ligada a otras situaciones de pareja.

Se dice muy comúnmente que “””los problemas de pareja se resuelven en la cama”””, ¿sabes porque? Porque las caricias, los besos, la intimidad, el roce de la piel de tu pareja genera abundancia de oxitocina que es la hormona del apego, te hace sentir más cerca de él o de ella.

Sin embargo se requiere amor y buena voluntad y comunicación asertiva para resolver los problemas, hablar cuantas veces sea necesario.

Existe un libro llamado, los hombres son de Marte y las Mujeres de Venus, explica muchas de las diferencias entre hombre y mujer.
Otro libro es "Un Clavado a tu cerebro" del Dr. Eduardo Calixto.

Espero esto pueda ayudarlos a tener una relación de pareja exitosa a todos aquellos que atraviesen por este tipo de problemas.


Xóchitl Moreno Uscanga



Formemos niños felices e independientes



Cuando recibimos a esos seres pequeñitos en nuestras vidas, bien sea porque somos padres, tíos, abuelos, educadores, etc… Estamos siendo partícipes de la formación de una persona, de un individuo, de una vida, me parece que trae consigo tanta responsabilidad, que hacerlo a la ligera puede ser uno de los actos que demuestre mayor incomprensión de nuestro rol en este mundo.
Los niños tienen cualidades maravillosas, en ellas está, en su forma más pura, la esencia humana, que desde mi punto de vista, perdemos con el transcurrir de los años y nos alejamos cada vez más de lo importante, de lo trascendental.
Debemos canalizar el aprendizaje de los niños, ser instrumentos de apoyo a lo largo de su crecimiento. Los niños son pequeños seres desarrollando inclusive su sistema de defensa, ellos vienen a ser adaptados a una sociedad, que no es más que el resultado de muchos dogmas, de creencias que han ido “evolucionando” a lo largo de la historia y que hoy se muestra como un modelo a seguir.
Es muy difícil estar contra una corriente tan marcada como la que lleva la educación, a nivel de instituciones educativas se refiere, no es sencillo ubicar colegios que se adapten a lo que uno quisiera para la educación de los niños. Con mayor facilidad encontraremos centros educativos en donde puedan aprender varios idiomas, que su índice de aceptación en las universidades sea elevado, que tenga muchas actividades extraescolares, que obviamente incluyan  la computación…
Pero, ¿es eso lo que realmente requiere un ser en formación en su edad temprana? Pienso que los niños dentro de parámetros normales, deberían poder explorar y aprender con mayor libertad, de forma más instintiva, sin seguir un programa.

Lamentablemente no tenemos tantas opciones, educar en la casa los primeros años no es una libertad que se puedan dar muchos padres y de poderlo hacer, muchas veces los resultados no son positivos.
Luego, qué podemos hacer para que la educación de nuestros pequeños favorezca la formación de seres felices, plenos e independientes?

Respetemos las etapas de los niños, apoyándolos con amor en cada una de ellas, desde dormir de forma continua, pasando por dejar el pañal, dormir solos, etc. Todo tiene una etapa, un proceso, no hay que acelerar nada, hay que acompañar con amor.

Todo el tiempo compartido con el niño debe ser de calidad, debemos entregar lo mejor de nosotros a esa personita en formación. Todos tenemos momentos difíciles, pero de evaluarnos y evaluar a los niños a nuestro cargo, por lo general cuando regañamos o de alguna u otra manera no tratamos con el respeto debido a los niños es por un mal momento nuestro, porque estamos apurados, porque el niño no realizó una actividad como lo haría un adulto, otro niño o como nosotros esperábamos, porque no sabemos o no queremos suplir una necesidad del niño, en fin por lo general el problema es nuestro.

Criemos de forma respetuosa, no está bien pegarle a un niño, no está bien menospreciar sus esfuerzos, no está bien ridiculizarlo, o compararlo, cada niño es particular, es único, aprenderá mejor desde el amor. Recientemente conversaba con una amiga que me decía que ella eventualmente le pegaba a su hijo, y yo trataba de exponerle los motivos por los cuales no estaba de acuerdo: no puedes acostumbrar a tu hijo a los golpes, hay otras vías, un niño golpeado puede pensar que cualquiera tiene autoridad para vulnerarlo, se pierde el respeto a sí mismo, se vuelve iracundo, a ti no te gustaba cuando te golpeaban, etc… Luego le dije: hoy justamente leí una noticia de que multaron a un hombre por darle una patada a un perro y me respondió: ah pero eso sí está bien… Está bien multar a alguien por agredir a un perro? Sí, pero una madre que golpea a su hijo que depende de ella, que es su modelo, que es quien le genera confianza… pues, se justifica?

El maltrato a un niño en cualquiera de sus formas es repudiable, aún cuando se disfraza y se esconde detrás de frases como: es por su bien, a mí me criaron así, es que me saca de mis casillas, etc. El mayor de los respetos hacia con los niños, es una de las tablas salvadoras de estas sociedades.
Escojamos dentro de nuestras posibilidades instituciones de educación flexibles, donde el niño pueda explorar, pueda aprender, le den herramientas y por sobre todo respeten su condición de ser niños. Estas instituciones deberían ser un complemento en la formación del niño.
Pensemos que unas buenas calificaciones no garantizarán el éxito y mucho menos la felicidad de una persona, no tomemos la crianza desde la comodidad, tratemos de formar seres plenos, con confianza en ellos mismos, con fe ante la vida, preparados a afrontar situaciones cotidianas de la mejor manera, seres amados, seres que amen y valoren, principalmente a sí mismos y a su vida, luego a su entorno y su mundo, que es el de todos.



FUENTE: rincondeltibet.com

¿Qué es la Espiritualidad?




Hoy en día para muchas personas el ser espiritual, es hacer yoga, meditar,  conocer de numerología, registros akashicos, etc., sin embargo la espiritualidad va mucho más allá de eso.

La espiritualidad es un estilo de vida, es una actitud hacia Dios, es un viaje a tu yo interno, descubriéndote a ti mismo, desarrollando cualidades divinas como la caridad, la bondad, el altruismo, el amor y el perdón, para desarrollar la espiritualidad es necesario conocerte, saber quién eres, de leer más acerca de tu existencia, de tu alma.

Muchas personas que han trascendido como Siddhartha Gautama, Ramtha, Krishnamurti, incluido Jesús el Cristo, nos han dicho como llevar una vida en tranquilidad y armonía, inclusive los propios 10 mandamientos que Dios le dio a Moisés nos hace ver que son cosas que si llevamos a cabo y mantenemos en quietud a la mente no dándole cabida a otras cosas que hoy en día la gente lo ve casi como normal, mantendremos un estilo de vida armonioso.

Si logramos el autoconocimiento de nosotros mismos y tratamos de vivir como Dios, Jesús y las personas que han trascendido nos lo han mostrado, créanme que no existiría hoy en día tantos suicidios, depresiones, ansiedades, trastornos, enfermedades mentales que hacen sufrir a la humanidad, sin embargo nuestra sociedad se ha visto inmiscuida  en dolores del alma que no saben cómo sanar y lo reflejan en actitudes, en conductas violentas, de desamor hacia ellos mismos y al prójimo y lo peor hacia sus hijos y esos niños cuando crecen repiten el mismo patrón de conducta, siendo esto una cadena de sufrimiento.

El Sufrimiento es falta de entendimiento, si queremos romper esas cadenas, empecemos por el principio, por el autoconocimiento, porque nos gusta lo que nos gusta, porque hacemos lo que hacemos, porque decimos que no a unas cosas y a otras si, etc., comprender como funciona la vida, entender que nadie tiene la culpa de lo que nos pasa, que los desafíos que la vida nos pone son precisamente para enfrentarlos y salir airosos, eso es lo que nos proporciona la sabiduría y si algo nos afecta y no podemos salir de esos sentimientos negativos es preciso buscar ayuda profesional, pero nunca decaer en el camino hacia el crecimiento, hacia la evolución de tu espíritu, porque finalmente para eso estas aquí en este planeta.

¿Cómo hacerle? Existen muchos cursos hoy en día, enfocados a tu crecimiento espiritual. Mujeres en Evolución imparte algunos de estos cursos pero puedes buscar el curso que mejor sea de tu conveniencia.

Tanatologa

Xóchitl Moreno Uscanga




Cuando el alma llora...



El cuerpo es el mensajero del Alma y cuando no lo escuchamos nos empieza a gritar, a veces muy fuerte, para que le prestemos atención. Y esos gemidos del alma son lo que conocemos como enfermedad.
El cuerpo expresa las quejas del alma y como cada dolencia es un reflejo físico de nuestras emociones o pensamientos, cada síntoma es un mensaje del alma que nos avisa que nos hemos alejado del camino o estamos ofreciendo resistencia al propósito de nuestra vida.

Quienes trabajan con la Sanación Holística saben que somos la unidad mente cuerpo alma espíritu y que todo está interconectado. Es por eso que cualquier proceso que vivenciemos se manifiesta en todos los planos y lo que no vivimos en la conciencia, el cuerpo lo vivirá como enfermedad, tristeza o depresión. Y mi alma está llorando a través un resfrío que ya cumplió 3 semanas.

Sabemos que los resfriados son una inflamación de la mucosa nasal y podemos vivirla con estornudos, tos, nariz y ojos irritados. En mi caso son todos los síntomas unidos a una perdida parcial de la voz.

Cuando tenemos dificultades con la adaptación social, cuando queremos estar solos o aislarnos y no lo hacemos por voluntad, el alma le exige al cuerpo por medio de un resfrío o catarro que te obligue a hacer un retiro con la excusa perfecta para mantenerse alejados del entorno por unos días.

El resfriado también es el encargado de liberarnos de pequeñas dosis de tristeza que hemos ido acumulando hasta convertirlas en una gran cantidad porque no nos atrevemos a hacer el duelo por las perdidas, porque hay cosas más importantes que detenernos a llorar por una decepción o simplemente porque las exigencias de la vida nos impiden parar unos momentos y hacer consciente que estamos tristes, que hemos perdido esa conexión con el interior y sobre todo porque no nos damos autorización para llorar y vivir la pena, el dolor, la rabia o la frustración.

Cuando empezamos a sentir que algo huele mal la mucosa nasal se activa para impedirnos sentir lo que no queremos oler que puede ser un conflicto o relación tensa con otras personas. El alma nos priva del olfato para que así tengamos una menor distracción con el afuera y centrarnos en nosotros.

Al tener los ojos irritados podemos darnos el permiso de llorar libremente porque ante la pregunta: ¿Por qué lloras? Respondemos: Es que estoy resfriada y todos se comportan de manera más comprensiva y benevolente con uno. Cuando la ronquera te impide hablar el cuerpo te está pidiendo que no gastes tu energía, que la cuides y te deja sin habla para que hagas el trabajo solitario de reunir energía.

La tos es un gran cartel de stop para los demás que dice: no te me acerques, mantente lejos… Y así, con todos estos síntomas el cuerpo pide atención, descanso y soledad para poder meditar, reflexionar y ¿ Por qué no ? Llorar ¡ Que Sabios son el Cuerpo y el Alma y que complicidad tienen entre si ! disminuyen las exigencias externas y podemos irnos hacia el interior sin culpas de abandonar lo que dejamos afuera que siempre es la familia, la pareja, los amigos, los deberes, el ego.

La verdad es que recién me doy cuenta de que nunca me he permitido vivir mis duelos. Mi ego me tiene convencido de que soy un pilar para los demás y que si caigo, todo se desmorona y en realidad es un poco así, pero una vez pasada la crisis del dolor familiar, podría hacer que alguien me relevara como pilar para vivir el duelo a concho.

Tampoco he vivido mis grandes decepciones porque siempre me estoy cuestionando si son los demás los que me decepcionan o soy yo quien pone muy altas expectativas … Lloro mucho, pero por tonteritas. Por las cosas realmente importantes como la muerte, la separación, la traición, los dolores de mis seres queridos, me shokeo y es como si el dolor me anestesiara y sigo funcionando en piloto automático hasta que pasa la impresión y luego sigo con mi vida, pero no me detengo a hacer la pataleta.
Y eso es lo que estoy haciendo hoy, me di permiso una semana para hacer el gran berrinche de mi vida para poder renacer. Y es que solo así puedo hacer consciente que tengo derecho a sentir pena.

Estamos iniciando un ciclo toca renacer a lo nuevo y no podemos seguir arrastrando viejas energías de cosas inconclusas. Hay que terminar … vaciar los cajones de recuerdos, rencores, iras, fracasos, decepciones y estoy cerrando, concluyendo y dejando mis brazos vacíos de pesadas cargas para poder abrirlos a recibir lo nuevo.

Y ya estoy quedando limpio, he recuperado la voz y la irritación de nariz y ojos disminuye, pero lo principal es que siento como si hubiesen quitado un muro delante de mi. Siento que se abren nuevos caminos, siento como fluyen las energías. Me he reconciliado con mi alma y con mi cuerpo. Ahora si que estoy listo para renacer.

                                                                                                                                                                          FUENTE: elrincondeltibet

Es más fácil criar niños fuertes que reparar adultos rotos



Las emociones desempeñan un papel determinante a la hora de convertir a un niño en un adulto feliz y exitoso. Sin embargo, si el desarrollo emocional de un niño se desvía, sufrirá como consecuencia una gran variedad de problemas personales y sociales a lo largo de su vida.
Pero la verdad es que ser responsable de la educación emocional de los niños no es una tarea fácil. O sea, hacerle entender a un niño que los sentimientos tienen tantas tonalidades como los colores aunque no las vean es algo complicado

La conciencia y la comunicación emocional como base de la fortaleza infantil
La conciencia emocional es el mejor vehículo para el cambio en nuestra vida. O sea, que tenemos que ser conscientes de lo que nos provoca sentimientos frustrantes y negativos o positivos y placenteros para encontrar aquellas maneras de fomentarlos, comprenderlos y controlarlos.
Si logramos esto, conseguiremos que los niños (y futuros adultos) sean capaces de tener sentimientos sobre sus propios sentimientos. Esto, a pesar de que suena redundante, es importante a la hora de ser hábiles comunicadores emocionales y, por lo tanto, fortalecer nuestro yo interno y social.
Un buen ejemplo de lo que puede suponer la adquisición de estas habilidades para los niños lo encontramos en el libro “Inteligencia emocional para los niños” de Shapiro Lawrence:
Martin, un niño de seis años cuyos padres estaban atravesando un proceso de divorcio particularmente nocivo. El padre de Martin insistía en que él volara para ir a visitarlo a Boston todos los fines de semana, mientras su madre mantenía la custodia durante la semana en Richmond, Virginia. Martin apenas profería palabra durante el viaje de ida de dos horas y media e insistía en irse a la cama en cuanto llegaba a cualquiera de sus dos casas. Después de dos meses de este arreglo, Martin comenzó a quejarse de dolores de estómago y su maestra señaló que pocas veces hablaba con alguien en la escuela.
Durante la audiencia de custodia, el abogado de Martin le preguntó:
-¿Cómo te sientes visitando a tu padre todos los fines de semana?
-No sé – respondió Martín.
-Bueno, ¿estás contento de ver a tu padre cuando llegas a Boston? –preguntó su abogado, controlando sus propias emociones y tratando de no guiar a Martin hacia una u otra respuesta.
-No sé – volvió a responder Martin, con un tono monótono apenas audible.
-¿Qué me dices de tu madre? ¿Estás contento de vivir con ella durante la semana? – inquirió el abogado, dándose cuenta de que obtendría una sola respuesta de Martin durante el procedimiento.
-No sé –dijo Martin una vez más, y nada en su comportamiento sugería que sí lo sabía.

Tal y como hemos visto claramente en el ejemplo, esto provoca un sufrimiento altísimo que no debemos permitir en nuestros niños. Y es que la capacidad de un niño para traducir sus emociones en palabras es indispensable para la satisfacción de las necesidades básicas.
Esto es así entre otras cosas porque las palabras que describen las emociones están directamente conectadas con los sentimientos y la expresión fisiológica y emocional de estos (por ejemplo, un niño debe saber que la angustia se asocia con una leve aceleración del pulso, un aumento de la presión sanguínea y gran tensión en el cuerpo).
Así, si bien podemos aprender el lenguaje de las emociones durante toda nuestra vida, son las personas que lo hablan desde la juventud quienes se expresan con más claridad y, por lo tanto, se muestran más competentes emocional y socialmente hablando, lo que les abre puertas hacia el éxito vital y la consecución de sus anhelos.
Por lo tanto, queda totalmente justificada la “obligación” moral que todos tenemos de cultivar este aspecto vital en nuestros niños, pues solo criando niños fuertes, evitaremos tener que reparar a tantos adultos rotos por la soledad, la desconfianza y el desamor hacia sí mismos y hacia la sociedad.



FUENTE: el rincon del tibet